La Guerra Fría aún no ha terminado

Ya todos habremos oído hablar de la Guerra Fría, ya sea en el colegio o por interés propio. Aunque para refrescaros la memoria os diré que empezó aproximadamente en 1917, tras el triunfo de la Revolución rusa, de la que Rusia emergió como el primer país socialista y las relaciones ruso-estadounidenses empezaron a quebrarse creándose dos grandes bloques: el bloque Occidental (occidental-capitalista) liderado por Estados Unidos, y el bloque del Este (oriental-comunista) liderado por la Unión Soviética, que en una intensa lucha no armada se debatían para intentar implantar su sistema de gobierno a nivel mundial.

Es sabido que la Guerra Fría acabó con el anuncio de Bush tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991, ¿ pero hasta qué punto eso es cierto ?

Según Gallup, una importante web de recopilación de datos (que podéis consultar vosotros mismos )solo un 25% de los estadounidenses tienen una buena opinión de Rusia, y los números no varían mucho cuando hablamos de la opinión de los rusos hacia los estadounidenses.

A pesar de este evidente rencor por parte de las poblaciones de ambos países, últimamente se ha estado especulando sobre una especie de turbulencias por parte de los dos lideres de cada país, Donald Trump y Vladímir Putin.

El motivo de estas especulaciones viene ya desde 2016, antes de las elecciones electorales que convertirían a Trump en el presidente de EEUU. ¿Os suena de algo el ‘Rusiagate’? Pues bien, este es el nombre que se le dio al escándalo causado por la presunta interferencia de Rusia en las elecciones de hace tres años.

Hace un año aproximadamente (11 JUL. 2017) , se empezó a investigar la implicación del hijo del presidente, Donald Trump Junior (a quien de ahora en adelante solo llamaremos Junior por comodidad), quien supuestamente habría celebrado una reunión con Natalia Veselnitskaya, muy cercana al presidente ruso, ya que esta le habría querido ofrecer información comprometedora de la competidora principal del partidoRepublicano: Hillary Clinton. Aunque no habría ofrecido semejante información gratuitamente, claro está.

El hecho es que hace apenas unos meses (12 MAY. 2018) y tras 12 meses de investigación se descubrió que Natalia Veselnitskaya habría ofrecido la infracción a cambio del levantamiento de las sanciones económicas contra Rusia si Donald Trump conseguía ganar las elecciones, cosa que pasaría más fácilmente si salieran a relucir algunos de los secretos que tan amablemente le estaba ofreciendo a Junior sobre la candidata a la presidencia.

Dicho esto, sí que hay confirmación por parte del primogénito de Trump de que tuvo contacto con la abogada rusa, aunque nunca ha llegado a confesar del todo de que cosas hablaron y mucho menos si fue del sabotaje de la campaña de Hillary Clinton. Pero dado que las noticias posteriores al encuentro fueron sobre la divulgación de miles de mails internos del partido Democrático por parte del hacker ruso Guccifer 2.0 (identificado como un miembro del espionaje militar que trabajaba para Rusia) podemos decir que los hechos hablan por si solos.

Obviamente después de que todo esto saliera a la luz las preguntas empezaron a ser cuantiosas y se empezaron a buscar respuestas de donde podrían haber conseguido cierta parte de la información que se le sirvió al partido Republicano. Si echamos un vistazo rápido a las noticias de la actualidad, vemos que el 4 de Agosto de este año se descubrió una espía en la embajada americana de Moscú, una empleada rusa de la delegación estadounidense que mantenía reuniones periódicas no autorizadas con miembros de la principal agencia de inteligencia: el FSB. La mujer resultó ser un gran activo para Moscú. Tenía acceso a los sistemas de intranet y correo electrónico del Servicio Secreto, lo que le daba acceso a datos sensibles, incluyendo las agendas del presidente y vicepresidente de Estados Unidos. Y de los ex presidentes anteriores y sus esposas: esto incluye a Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y ex candidata a la presidencia de EEUU.

Hasta aquí podemos concluir que, ya sea por parte de esta empelada o por parte de cualquier otro peón ruso aún no identificado, la información que ofreció Rusia a Trump fue obtenida mediante espionaje, y eso plantea dos cuestiones: La traición por parte de Junior o de cualquier otro implicado en el caso ‘Rusiagate’ hacia la democracia y hacia EEUU y el hecho de que Putin ayudara a Trump a ganar las elecciones. Plantea un mar de preguntas como ¿por qué? y ¿qué ganaba Putin con el triunfo de los republicanos?

Algunos especulan con que quería ganar posiciones al encontrarse en posición de desventaja, en la que estaba su país desde el fin de la Guerra Fría. Ya que tener una buena relación con el futuro presidente de los Estados Unidos le daría cierto poder y la posibilidad de arreglar las relaciones ruso-estadounidenses que se habían roto hacía tantos años. Hecho que se podría considerar un paso extremadamente inteligente y estratégico por parte del líder ruso ya que le sería de utilidad si en algún momento quisiera conseguir apoyo en futuros conflictos como el de Georgia.

En cierto modo, aún falta mucha información que va emergiendo en los medios como New York Times o el Post, aún quedan muchas verdades que desenmascarar pero quién sabe, quizás para la Distorsió 101 ya os pueda descubrir más trapos sucios.

En todo caso, espero que estéis ahí para leerlos.

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