Mitos y leyendas – Los continentes perdidos

Existen relatos que cuentan que, lejos de toda superficie marítima conocida, sepultados bajo el agua como tu entusiasmo en época de exámenes finales, se encuentran imperios legendarios cuya historia se ha mantenido viva por el ser humano hasta la actualidad.

Algunos han tachado esos mitos de falsos durante tiempo, pese a que varias figuras conocidas a lo largo de la historia parecían estar convencidas de su existencia. Otros se han limitado a su simple investigación, sin dar pie a posicionarse en un lado u otro de la balanza.

En cualquier caso, son esos misteriosos territorios el tema que vamos a tratar hoy: los fascinantes continentes perdidos.


Lo dice su propio nombre: un continente perdido es aquel que ya no se encuentra cartografiado en nuestros mapas, desapareció tiempo atrás y hoy en día mantiene oculto su paradero. Hay uno en particular cuyo nombre resuena con un eco de misterio para todo aquel que lo reconozca: la Atlántida. En este colosal imperio vivía una civilización muy avanzada respecto a su época, de gran poderío y prosperidad.

Imatge relacionada

La primera aparición del nombre de este continente se sitúa en dos de los últimos diálogos escritos por Platón: el Timeo y el Critias.  En ellos se describe la Atlántida con sorprendente detalle: en el comienzo era una inmensa isla gobernada por el dios de las aguas, Poseidón, y una humana atlante de la cual la deidad se enamoró y le correspondió, llamada Clito. Clito vivía en una montaña situada en esta isla y Poseidón, para protegerla, creó alrededor de dicha montaña tres anillos de agua concéntricos, quedando la conocida forma que se puede ver en la imagen.

Gracias a la ayuda divina de Poseidón, la isla era agraciada con toda clase de riquezas. Los atlantes poseían recursos ilimitados, con los que realizaban sus proezas arquitectónicas tal como la Acrópolis, el Palacio Real o el Templo de Poseidón, todos ellos situados en el círculo central que a su vez servía de ciudadela.

Cabe destacar en la realización de estas estructuras, además de en los muros que rodeaban cada uno de los anillos que formaban la ciudad, la utilización de un metal al que Platón denominaba oricalco. Según su descripción, se trataba de uno de los materiales más valiosos que existían en el mundo, y en aquella isla abundaba en cantidades inimaginables. Y sí, si te estás figurando que el oricalco también forma parte de leyendas estás en lo cierto. Porque dada la descripción hecha por el filósofo, este metal no ha conseguido ser identificado en su totalidad como uno que conozcamos a día de hoy, pese a que hay alguna que otra hipótesis que puede resultar acertada (por ejemplo, se ha relacionado con el ámbar).

Se cuenta también en los diálogos que Poseidón y Clito tuvieron diez hijos, cinco pares de gemelos, y el dios dividió la isla en diez territorios para asignar en cada uno de ellos a uno de sus sucesores como rey. El mayor de estos descendientes recibió el nombre de Atlas, y le fue cedida la tierra correspondiente a la montaña y los anillos. Fue en honor a él, de hecho, el motivo por el que toda la isla pasó a llamarse Atlántida y, en consecuencia, el océano que bañaba sus costas el Atlántico.

Imatge relacionada

Los gobernadores de cada parte de la ya completa isla de Atlántida poseían en el Templo de Poseidón un grabado en una columna de oricalco en la que se estipulaban las leyes de aquella tierra. Cada cierto número de años, estos reyes se reunían para debatir y hacer justicia frente a aquellos que no habían cumplido aquellas leyes, todo ello bajo el veredicto final de Atlas, a quien Poseidón le concedió la autoridad sobre sus hermanos.

Sin embargo, con el paso del tiempo las ansias de supremacía y el afán de expansión territorial llevaron a los reyes de Atlántida a invadir otras naciones. Sucesivas victorias llegaron entonces, pero su suerte quebró cuando decidieron atacar Grecia, pues los atenienses los vencieron en batalla.

Ante aquella situación los dioses griegos, enfadados por la avaricia y soberbia de los gobernantes atlantes, decidieron someter a la isla bajo un castigo… pero el Critias finaliza repentinamente en el momento en que Zeus va a dictaminar la pena.

Imatge relacionada

Efectivamente, fue aquella sanción la que provocó que la isla de Atlántida se hundiera en las profundidades del mar. Hay varias especulaciones acerca de cuál fue aquel castigo, desde un maremoto hasta un meteorito, pero lo único que sabemos es que desapareció bajo las aguas de manera enigmática y, según se señala en el Timeo, “en un día y una noche terribles”.

 


Todavía quedan algunos aspectos de la Atlántida sobre los que hablar, como su ubicación: Platón señalaba en sus escritos que se encontraba en el océano Atlántico, pero posteriores investigaciones han dado a conocer interesantes y no absurdas hipótesis sobre su posible paradero.

Además, pese a que la Atlántida es la tierra perdida archiconocida, no es la única de la que existen leyendas. Se tiene noticia de otros dos continentes desaparecidos, de los que me gustaría hablar largo y tendido, pero entonces este artículo se haría demasiado largo.

Por ese motivo, de momento lo dejo aquí. En un segundo capítulo continuaremos explorando los continentes perdidos. Y ya sabes, siempre puedes investigar estos intrigantes mitos por tu propia cuenta.

Querido fisgón de los misterios del mundo, te deseo unas buenas vacaciones. Nos vemos pronto.

Yukun

Leave a Reply

L'adreça electrònica no es publicarà.