¿Y tú con que piensas?

Prosiguiendo con mis reflexiones, esas que tanto os gustan y a las que tanto caso les hacéis, con las que siempre estáis de acuerdo y os hacen cambiar vuestras vidas, os traigo esta disputa que todos nos traemos entre manos, corazón vs mente. Sé que no os hare cambiar de ideas de la noche a la mañana, pero con un poco de suerte os calarán hondo y dándole vueltas seréis un poco más felices en vuestro día a día.


En ocasiones sabes lo que deseas con toda claridad, tus sentimientos son claros, ni siquiera te hace falta tirar la moneda de la decisión, la brújula de tu corazón apunta al norte, un norte sin nubes, limpio como la nieve recién caída, pero ¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no lo llevas a cabo? Quizá porque también lo has pensado con la cabeza, la razón ha pisado esa nieve tan blanca y ha puesto el conocido “sentido común” ese que no te permite dejarte llevar, llámalo vergüenza, juicio o razón, pero el peso de la balanza se ha inclinado hacia el mundo sensible y el inteligible ha quedado incluso suspendido en el aire.
Has dejado de lado tus sentimientos, a tu corazón por la cabeza, porque es más razonable, porque es más fácil así la vida, porque el caparazón que da la mente es más “agradable”, porque es una zona de confort, porque no nos vale la pena arriesgar al corazón, permitir que salga mal y acabemos hechos pedazos. Pero ¿Cuántas veces te sientes lleno haciendo caso a la razón? Siempre se te queda una espinita dentro, pensando que habría pasado si hubieses seguido el camino que realmente querías, nunca sabes cómo te va a salir, pero cuando las cosas se hacen de corazón, arriesgas todo y no te rindes, los resultados pueden ser increíbles. Hay trenes que solo pasan una vez en la vida y con una mente cuadriculada, fría y calculadora nunca los cogerás, no avanzaras, solo te mantendrás en tu metro cuadrado de seguridad.
Sé impulsivo, desmelénate, márchate a vivir a la otra punta del mundo, estudia fotografía, dile a esa persona que la amas, porque el tiempo cura un corazón roto, pero no devuelve oportunidades. No pierdas lo que más deseas, lo que te puede hacer tan feliz por el miedo, vive como si fuera tu ultimo día, y no me refiero a hacer barbaridades, me refiero a seguir el camino de la felicidad, al que cuando tengas 80 años mires atrás y estés orgulloso de tus pasos por muchos fallos que haya, porque realmente habrá sido una vida plena, una en la que no te puedas reprochar a ti mismo una sin y si… No te mantengas en una rutina que te aburre, busca ese pedacito de aire fresco tómalo y respira hondo, ve a por todas porque lo único que no tiene solución es la muerte y a nosotros aún nos queda mucha vida por vivir, así que deja de preocuparte tanto, de hacer tanto caso a tu mente y sigue más a tu corazón, te aseguro que no todo sale tan mal como siempre piensas que saldrá y todo porque lo has hecho con las ganas y la pasión que tu vida se merece.

Leave a Reply

L'adreça electrònica no es publicarà.