Mitos y leyendas – El códice Voynich

Amantes de los mitos y devoradores de leyendas, hoy nos alejamos del mundo místico de los dioses, allá por donde cae el sagrado reino de las compensaciones, para adentrarnos en una serie de leyendas que rodean un más que misterioso libro descubierto tiempo ha, pero del que hoy en día todavía se habla. El ser humano se refiere a él usando el nombre de manuscrito Voynich.


A lo largo de la historia se han dado a conocer toda clase de libros que han despertado la curiosidad de la mente humana de una manera u otra, teniendo como ejemplo algunos escritos sagrados o prohibidos de los que seguro habrás oído hablar. Sin embargo, el llamado manuscrito Voynich se sitúa en un punto aislado dentro del grupo de libros enigmáticos.

Este códice, que a día de hoy todavía se ignora quien fue su autor, está escrito en una lengua desconocida y con una finalidad ignota. Se encuentra dividido en bloques de texto acompañados de extrañas ilustraciones que no dejan clasificar con exactitud la temática del libro.

Esto ha dado lugar a múltiples teorías sobre el significado de su contenido: aparentemente parece un libro de botánica, pues la mayoría de páginas están ilustradas con toda clase de plantas y flores. Sin embargo, esta hipótesis queda descartada por la aparición de otra serie de imágenes de temática distante a la mencionada, yendo desde dibujos astronómicos hasta inesperadas pinturas de mujeres bañándose.

Manuscrito Voynich: Nuevos descubrimientos

De hecho, la razón principal por la que se excluye la idea de que el manuscrito sea un herbolario es que todas y cada una de las plantas que en él aparecen no existen fuera de sus páginas. Estas están ilustradas de manera irreal, con tamaños y formas voluntariamente exagerados. La imagen que ves muestra dos páginas del códice como ejemplo. La página de la izquierda, en concreto, muestra uno de los pocos dibujos con los que (echándole algo de imaginación) se ha establecido una relación con una flor real, en este caso el girasol.

Probablemente el motivo por el que se representaron así todas estas plantas fue porque se pretendía enfatizar algún poder que tenían aquellas que en realidad sí existían. Esta idea ha llegado a desarrollar teorías tales como que el manuscrito contiene el secreto de la alquimia, los dibujos de los astros se relacionan con alguna cura sagrada o las mujeres mencionadas más arriba se bañan en la mítica Fuente de la Juventud.

Ahora dejando a un lado su contenido, el manuscrito Voynich recibe su nombre no por su autor, que repito se desconoce quién es, sino por uno de sus propietarios y el que se considera que fue su descubridor: Wilfrid Voynich. Voynich fue un marchante estadounidense que adquirió el libro en uno de sus viajes a la villa de Mondragone, en Italia. Allí se custodiaban numerosos escritos provenientes de una escuela jesuita, entre los que se encontraba este libro junto a una carta redactada.

ILUSTRACIONES MANUSCRITO VOYNICH

Voynich pasó toda su vida intentando descifrar el manuscrito, pero nunca lo consiguió. Tras morir, el libro pasó por varias manos más hasta que finalmente fue cedido a la Universidad de Yale, donde todavía se conserva.

Esta donación permitió que fanáticos y expertos pudieran investigar a fondo el códice, hasta que salieron a la luz hipótesis sobre su autoría. Se habló de que el libro había sido creado por las propias manos de Da Vinci. Otros dijeron que el autor fue el filósofo Roger Bacon, cuyo nombre aparecía en la carta adjunta al manuscrito. Otra teoría apuntaba directamente a Jacobus de Tepenecz, un experto en hierbas medicinales. El nombre de este último, de hecho, aparece cautelosamente borrado en la primera página del manuscrito.

Sin embargo, posteriores investigaciones anunciaron que, casi con completa seguridad, el manuscrito Voynich había sido escrito entre los años 1404 y 1438, anteriores al nacimiento de cualquiera de estos individuos, por lo que se acabó concluyendo que todos ellos, como mucho, habrían sido propietarios del libro.

Por último, es claramente destacable el extraño lenguaje en el que el códice está escrito.

El simple hecho de que no esté redactado en una lengua que conozcamos hace pensar que, por alguna razón, el autor no quería que el contenido del libro fuese comprensible para el público general. Claro que tampoco tiene por qué ser una lengua: puede que la retahíla de caracteres que forma cada fragmento de texto sea un complicado cifrado urdido por una mente ingeniosa.

Y, por supuesto, también está quien piensa que es una lengua completamente inventada, que todos estos símbolos carecen de sentido alguno. De llegar a ser esto cierto, como consecuencia el manuscrito entero sería un fraude.


Sabido es que una imagen vale más que mil palabras, así que aquí te dejo un enlace en el que puedes ver el manuscrito completo:

https://ia902608.us.archive.org/18/items/TheVoynichManuscript/Voynich_Manuscript.pdf

Desconozco si es el primitivo o una réplica, pero en cualquier caso es fiel al original.

Si no has sudado de abrirlo y le has echado una ojeada, como recompensa te puedes fijar en un par de detalles interesantes. En primer lugar, fíjate que las hojas aparecen numeradas arriba a la derecha. Puedes observar que, por algún motivo, faltan las hojas 12, 59, 60, 61, 62, 63, 64, 74, 91, 92, 97, 98, 109 y 110. Por otro lado, teniendo en cuenta que el libro se escribió a mano, es muy extraño que en absolutamente ninguna de las páginas no haya ni un solo tachón, ni un garabato que muestre un indicio de error en la redacción.

¿Al final cuál es la conclusión? Pues depende de lo que tú creas: ¿el libro fue creado con algún fin o simplemente es una farsa? Sumérgete entre las páginas del manuscrito a ver qué respuesta encuentras.

Mientras tanto, yo me despido hasta el próximo mito…

Yukun

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